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María Elena Pozuelo

MARÍA ELENA POZUELO PAGÉS

Es periodista y empresaria. Fue embajadora de Costa Rica ante el Reino de España del año 2002 al 2006  y acompañó a sus padres cuando también fueron embajadores ante esa misma sede, en el año 1961.

Nació el 23 de junio de 1944 y cursó sus estudios en la Escuela Lincoln, el Colegio de Sión, la Universidad de Costa Rica y la de San Judas Tadeo.

Es viuda, madre de cinco hijos y abuela de cinco nietos. Publicó dos casetes de poesías románticas en 1990 y 1991, “Conquístame despacio” y “Paisajes”, y un libro, “Contrastes, imágenes y poesía”, en 2001, con su compañero el fotógrafo y escritor, Ricardo Vílchez Navamuel. En el año 2012, un libro de poesía para niños: ”Verduritas” y en 2014, está próximo a publicarse "España para volver", relatos de sus vivencias y viajes por España.

 

 

Nubes pálidas

Me ahoga el viento

y las voces que se repiten en mi memoria,

son solo huellas.

Los besos  no se devuelven en el tiempo

cuando un abrazo se queda colgado del perchero.

Hay noche  de nubes pálidas que caminan

en busca de una música de gotas .

La verdad es una sombra gigantesca

que va girando detrás de nosotros

y   siempre sabrá donde  encontrarnos.

El mundo recobra lucidez

después  de sus derrotas,

y el camino se abre paso entre las piedras

para encontrar  un espacio

hacia lo lejos,  mientras

la ternura dispara sus rayos

y los soles retoman su destino.



Maria Elena Pozuelo

18 de abril, 2012



Caracol de Lunas

Me enrosco en mi silencio de algas, no quiero despertar. 

La tibieza me envuelve y lentamente adormece mis extremidades.

Soy un caracol de lunas pálidas que se reflejan en el agua.

Pasan y pasan gaviotas desesperadas, en busca del horizonte.

 Quiero ser como ellas,  quiero un vuelo ininterrumpido hacia la nada.

Espero  la ternura de una hoja blanca entre los lirios tempraneros.

La mañana se abre como el fuego y me obliga a levantarme.

Camino, camino paso a paso y me recorren las imágenes.

Es el día del final del verano. Ya no tendré aire de sal, ni soles.

Debo continuar hacia la tarde. Las piedras me hablan.

No recuerdo sus nombres.  Estoy sola.

Busco de nuevo una quimera con forma de barca.

Le temo a la noche. Me abriga el frío y empiezo a descender.

Espero no sea muy tarde para encontrarte.

Tengo sed.  Dame tu mano.



María Elena Pozuelo

13 de setiembre, 2011

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