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Laura Zúñiga

LAURA ZÚÑIGA

Escritora y educadora. Nace en San José, Costa Rica. Realiza en la Universidad de Costa Rica sus estudios en la Enseñanza de la literatura y el castellano. Obtiene también en la Universidad Americana un Diplomado en Educación Primaria. Estudia actualmente en la Universidad Autónoma de Centroamérica la carrera de Filología.  Labora en el Colegio Técnico don Bosco. Pertenece a la Asociación Costarricense de Escritoras. Actualmente participa en el grupo literario Poiesis.

Entre sus obras se pueden mencionar:

* 2015. Mitófagos (microrrelatos). Editorial BBB Producciones, San José, Costa Rica.

* 2015. Colaboración en la antología electrónica “Mil poemas por el pueblo Saharauis VII”. País Vasco.

* 2015. “Pura vida” (cuento). Elegido para formar parte de la revista “Tiquicia en breve, 20 cuentos cortos”. COLYPRO, San José, Costa Rica.

* 2014, Ciudades pequeñas (poemario inédito).

* 2014 Colaboración en la antología electrónica “Palestina poemas”, volúmenes V, VI Y XI. País Vasco.

* 2014. “Nomenclatura” (poema), Antología Festival Internacional de Poesía, Grito de mujer. República Dominicana.

* 2013. Zapatos reciclados (poemario). Editorial Culturacr.net. Costa Rica.

* 2012. “La jubilación de las palabras” (cuento), en Palabras en la encrucijada, volumen 2. Costa Rica.

 

Zapatilla de cristal

    Esa tibia noche, la luna retrató por casualidad una mujer sentada sobre una calabaza aplastada. Al rato, con sorpresa la miró huir y lanzar contra el suelo una zapatilla de cristal. Las aves nocturnas colmaron la medianoche. Nadie encontró la evidencia mágica, aunque fue un mandato del rey…tampoco a la joven.

Colonia

    De las botas de un viejo agricultor emanaban – gracias al uso de los fertilizantes- pequeños gatos de todas las razas y colores. Algunos pequeñitos se columpiaban en los cordones, otros gorditos rodaban sobre el empeine.

    La colonia de los gatos  se asentó como un pueblo limpio y maullador. Hasta que un día por la fuerza de los agroquímicos, un gatito comenzó a crecer desproporcionado en comparación con los otros, y tal fue su tamaño que decidió adueñarse de las botas y se las calzó. Este fue el ocaso de la colonia de los gatos y el inicio de otra historia.

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